Cuando una persona se interesa en ponerse en contacto conmigo, suelo proponer la realización de una videollamada inicial con una duración aproximada de 30 minutos. El objetivo principal de este primer encuentro es que podamos conocernos y explorar cuáles son las necesidades del paciente. A partir de esta primera toma de contacto, puedo plantear una propuesta inicial de trabajo emocional.
¿Cómo puede ser esta línea de trabajo?
Dependiendo de los temas a tratar, en algunos casos es posible definir desde el inicio la línea de trabajo emocional a seguir. En otras situaciones, puede ser necesario dedicar una o dos sesiones a la realización de pruebas y tests específicos que nos permitan obtener información de manera más ágil y precisa.
Estos tests permiten profundizar en las características de personalidad del paciente y en los posibles orígenes de su malestar, facilitando información que, a través únicamente de la entrevista, podría requerir varias sesiones para hacerse visible. Para ello, utilizo pruebas contrastadas de uso habitual en la práctica.
Devolución de resultados y propuesta
Una vez realizados los tests, dedico una sesión a la devolución de los resultados. A partir de la información obtenida, propongo una propuesta inicial en la que ya se pueden empezar a visualizar herramientas, estrategias y dinámicas orientadas a promover el bienestar del paciente y a trabajar sobre las dificultades identificadas.
Casos de ideación o conducta suicida
Cuando una persona presenta ideación o conducta suicida, y siempre teniendo en cuenta el nivel de riesgo, el abordaje emocional requiere una atención especialmente cuidadosa. Este proceso puede incluir la recopilación de información adicional mediante herramientas específicas, así como la construcción de un cronograma vital que ayude a comprender las experiencias más relevantes de su historia.
Asimismo, puede ser importante valorar tanto los factores de riesgo como los factores de protección. Todo ello permite obtener una visión más clara de la situación actual y establecer un plan de intervención ajustado a las necesidades de la persona.